Prisionero
de tus encantos
amordazado
de tus recuerdos.
Cautivo de
tus manos
recluso en
tus cueros.
Confinado
en tus abrazos
esclavo de
tus labios.
Pero libre
porque te Amo...
En la
condena de la luna llena...
Libre para
amar y gozar,
hechizado
por el fluir de mis latidos,
enredado
entre la cordura y tus ganas,
apresado por
la tentación de mis cadenas,
erizado por
el suspirar de mis húmedos labios,
por la boca
que escurre el satén de mi lenguaje,
amordazado
por el reptar venenoso de mis manos,
encadenado a
la seducción más tentadora de mi locura.
Penado por
tu lujuria,
detenido
por tus latidos,
enrejado
por tu furia,
despojado
por mis aullidos,
rehenes de
la incuria.
Soy el
galeote de tu vaivén
y
emparedado, hasta que me mortifiques.
Encarcelado entre mis rejas,
torturado en
el columpio de mis deseos,
desvalijado
de razones,
esclavo de
mis dominios,
más allá de
los prejuicios,
clama la
furia de tu dicha,
expandiéndose
tu gozo.